Seguramente alguna vez habrán escuchado sobre los análisis sanguíneos e incluso experimentado alguno, sobre todo porque es un proceso que se hace de rutina, con frecuencia, para estudiar el estado del cuerpo. Es una manera muy sencilla de confirmar que nos encontramos en un estado óptimo de salud.

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Por tanto, el hecho de que un médico o profesional de salud nos indique una serie de exámenes sanguíneos, no es señal de que estemos gravemente enfermos, sino que esto permitirá conocer de manera certera como se encuentra el funcionamiento de la mayor parte de nuestro sistema orgánico y procesos vitales.

Ahora bien, como es común tener dudas sobre este procedimiento, sobre todo en lo que respecta a la metodología, los requisitos y su interpretación, hoy queremos darte toda la información que necesitas saber para realizarte tu análisis sanguíneo sin ningún tipo de problema. ¡Comencemos!

¿Qué es un análisis de sangre?

Esta es una de las pruebas médicas más utilizadas, ya sea de rutina o en diagnóstico y seguimiento de distintas enfermedades, en general puede ser solicitada para una infinidad de cosas, ya que es capaz de darnos información sobre los niveles de ciertas sustancias en sangre, las cuales son una proyección del estado de nuestro organismo y su bienestar.

Ahora bien, este es un procedimiento que consiste en la toma de una muestra con ayuda de una jeringa, que suele ser de sangre venosa y a partir de la cual, se realizaran todos los estudios pertinentes.

Análisis de sangre más utilizados

Dentro de estos, los más utilizados son la bioquímica (o química) sanguínea, utilizado principalmente para obtener información sobre los valores de ciertas sustancias presentes en sangre, como los niveles de glucosa (glicemia), potasio, sodio, urea, creatinina, estas dos últimas muy importantes en pacientes con enfermedad renal crónica.

Y tenemos el hemograma, que ayuda en el estudio de los elementos formes que se encuentran inmersos en la sangre, sobre todo los glóbulos blancos, rojos, plaquetas, etc. Lo que nos da información sobre el hematocrito, por ejemplo, siendo este la relación porcentual entre la cantidad de células sanguíneas y el plasma, lo que indica deshidratación, sobre-hidratación, anemia y otras enfermedades de la sangre.

Ambas son muy importantes y aportan datos relevantes que pueden complementarse, por tanto, suelen pedirse tanto el hemograma como la bioquímica sanguínea simultáneamente.

¿Cómo prepararse para una analítica?

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Lo más importante es no ingerir comida ni jugos en las últimas 8 horas previas a la toma de la muestra, para que los valores sean basales y no se encuentren alterados de forma virtual por la ingestión de ciertas sustancias. Algunas veces, sobre todo si se debe hacer un estudio de lípidos o colesterol, se recomienda cenar ligeramente la noche anterior.

No se debe realizar ejercicio en las 24 horas previas al análisis, esto porque la actividad física puede inducir a la metabolización de sustancias que alteran los resultados.

Prohibida la ingesta de alcohol en el día previo, ya que las enzimas hepáticas pueden resultar alteradas.

Se recomienda que tome la situación de la manera lo más natural posible, el hecho de que deba realizarse un examen de sangre no quiere decir que deba cambiar su estilo de vida, con realizar por tiempo limitado las recomendaciones anteriores es suficiente.

La ingesta de algunos medicamentos, pueden alterar los resultados, por ejemplo, los antibióticos. Pero aquellas personas que toman medicina para el corazón o el hígado no deben suspenderlos.

Hay algunos exámenes especiales, que requieren acciones especiales, por ejemplo, en aquellos hombres que deban medir su antígeno prostático se les recomienda no tener relaciones sexuales en un plazo de 3 días. Por esta razón, recomendamos seguir las pautas que plantea el médico en cada caso.

¿Se puede beber agua antes del análisis de sangre?

Si se puede, pero con cuidado. Se deben evitar grandes cantidades para que los valores no salgan alterados debido a una sobre-hidratación o alteración en el volumen sanguíneo. Se recomienda estar hidratado, unos 3 vasos antes de acostarse la noche anterior son suficientes para evitar la deshidratación.

Toma de muestra para un análisis de sangre

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Primero que nada, esto debe estar a cargo de un especialista, ya sea enfermera, médico o bionalista, se debe hacer en centros calificados que cuenten con todas las normas de sanidad. Es un proceso que no dura más de 5 minutos y que puede generar mínimas molestias. A grandes rasgos comprende lo siguiente:

  • Puede hacerse con el paciente sentado o acostado, según nuestra decisión.
  • Con ayuda de una pequeña liga o sujetador, se comprime unos dos dedos por encima del codo, para que las venas que se encuentren en la fosa cubital, se hagan más prominentes y sea más sencillo observarlas.
  • Una vez se localizó la vena, se limpia con antiséptico la zona de punción y con ayuda de una aguja se penetra dentro de la vena.
  • Una vez la vena esta canalizada, se proceden a tomar distintos tubos de sangre, cuya cantidad dependerá de los exámenes a realizar.
  • Posteriormente, puede quedar un pequeño moretón o algo de dolor, pero nada grave. Es un proceso muy sencillo, rápido, que produce muy pocas molestias.
  • Dependiendo de la situación del laboratorio y el servicio que se solicite, puede que los resultados estén listos de 1 a 6 horas. Aunque algunos exámenes especiales pueden necesitar más tiempo.

¿Cómo interpretar los resultados de un análisis de sangre?

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Entonces, una vez que tenemos nuestros resultados, es normal sentir incertidumbre, sobre todo porque no sabemos que significa y debemos esperar la próxima consulta médica para confirmar que todo esté en orden. Para evitar esto, te daremos los rangos normales a continuación:

Glicemia: Indica los niveles de azúcar en sangre. Normalmente se encuentra entre 70-110 mg/dl, diagnosticándose como hiperglicemia mayor de 110 e hipoglicemia menos de 70. Este valor es importante para el reconocimiento y seguimiento de diabetes.

Urea: Lo normal es hallarla entre 0.6 y 1.5 mg/dl. La hiperuricemia me indica situaciones de retención de azoados, sobre todo por falla renal y la hipouricemia es por poca alimentación (desnutrición) o fallo hepático.

Triglicéridos: Nos permite observar el estado del metabolismo de los lípidos y descartar hipertrigliceridemia lo que podría ser un factor de riesgo para la formación de ateromas y enfermedades cardiovasculares. Sus valores normales van de 30 a 280 mg/dl en hombres y en mujeres hasta 230 mg/dl.

Sodio: Muy importante en el equilibrio hidroelectrolítico del organismo, para medir deshidratación y desbalances osmóticos. Los rangos en individuos sanos van de 135 a 145 mmol/l.

Potasio: 3.5-4.5 mmol/l. Su aumento o disminución indican hiperpotasemia e hipopotasemia, respectivamente. En cualquiera de los casos provocaría problemas en la conducción eléctrica y la trasmisión de impulsos nerviosos.

Calcio: 8.5-10.5 mg/dl. Si los niveles de calcio se encuentran por encima, puede ser por procesos de hiperparatiroidismo y si se encuentran disminuidos, nos encontraríamos en caso contrario: hipoparatiroidismo y enfermedades renales.

Hemoglobina: 13,5-17,5 gr/dl en hombres y 12-16 g/dl en mujeres. La variación de estos valores podría indicar enfermedades como anemia, por alguna dieta extrema, deficiencias en la ingestión de alimentos, hierro, poca nutrición o poliglobulia, incluso algunos tipos de cáncer como leucemia y otros trastornos (aunque estos son casos muy aislados).

Tal vez sea necesario tener los índices de volumen corpuscular medio, el tamaño y forma de los hematíes para determinar mejor el tipo de anemia.

Hematocrito (Hto): Lo normal es encontrar un hto que vaya de 36 a 46%. Este valor está íntimamente relacionado con la hemoglobina, ya que si esta se encuentra disminuida lo más probable es que el hematocrito también lo este.

Leucocitos (o glóbulos blancos): Los valores normales oscilan en un número entre 4.000 y 10.000, si se encuentra por debajo, estamos en presencia de leucopenia y si están por encima, tenemos una leucocitosis lo que podría indicar procesos de infección aguda o infecciones crónicas.

Es necesario tomar en cuenta que los valores de esta prueba (o test) pueden variar en niños o mujeres durante el embarazo, por tanto, ante la falta de seguridad, se recomienda acudir al médico y en caso de que se halle alguna alteración, se realizaran más exámenes y se prescribirá un tratamiento.