Transaminasas

El hígado es uno de los órganos más grandes del cuerpo humano y se encuentra encargado de una gran cantidad de procesos metabólicos que requieren de una extensa maquinaria enzimática para llevarlo a cabo. Veamos a las enzimas como los trabajadores que mantienen en funcionamiento el hígado para que él pueda generar y cumplir con todos sus productos a tiempo.

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Ahora bien, dentro de todo este grupo de enzimas se encuentran las transaminasas, las cuales suelen ser un marcador muy importante en caso de daño y lesión hepática. Es por esto que se hacen evaluaciones periódicas de sus niveles, para poder observar si ocurre algún problema en el funcionamiento hepático que pueda indicar una enfermedad.

Aunque es muy común que su médico prescriba un análisis de transaminasas en sangre, entendemos que puede causarle algunas dudas, es por esto que hoy planeamos darle toda la información necesaria sobre estas importantes enzimas y lo que podría significar sus alteraciones. ¡Empecemos!

¿Qué son las transaminasas?

Son también conocidas como aminotransferasas, ya que ellas forman parte del grupo de las transferasas hepáticas y como su nombre lo indica “transfieren” grupos amino, movilizándolos dependiendo de las necesidades demandadas.

Es probable que la actividad de estas enzimas se encuentre alterada por influencia de los glucocorticoides, la tiroxina y factores externos como la alimentación, donde la deficiencia de vitaminas del complejo B cumple un rol importante.

¿Cuál es su función en el organismo?

Las transaminasas son enzimas del metabolismo intermedio, es decir, se encargarán de actuar sobre distintos metabolitos que probablemente tengan otras funciones o necesiten de otras reacciones para poder lograr su trabajo en el cuerpo.

Su principal función es tomar el grupo amino del ácido aspártico o la alanina y llevarlo al ácido cetoglutárico, para formar ácido oxalacetico o acido pirúvico, todo esto lo realiza con ayuda del piridoxal fosfato, que se conoce como piridoxina o vitamina B6. De esta manera, ellas participan activamente en la degradación y formación de aminoácidos no esenciales.

Es por esto que las transaminasas son tan importantes para nuestra política médica y clínica, ya que al ser enzimas que deben están en correcto equilibrio todo el tiempo, al observar que hay alteraciones lo más probable es que deban realizarse más estudios y exámenes para buscar la causa o probables enfermedades subyacentes.

¿De dónde provienen las transaminasas?

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A pesar de que existen muchos tipos de transaminasas con distintos sustratos y funciones, las que mayor importancia clínica poseen son: La alanina aminotransferasa (ALT) y aspartato aminotransferasa (AST).

Ambas se encuentran en mayor cantidad en el hígado y es su principal sitio de acción, pero, sin embargo, la AST también es posible conseguirla en otros órganos y tejidos como nuestro corazón, los músculos, el cerebro, el páncreas, el pulmón e incluso dentro de las células sanguíneas como los glóbulos blancos y rojos.

Es probable que la elevación de los distintos tipos de transaminasas pueda indicar el sitio donde se presente la enfermedad dependiendo de su concentración en dicho tejido, favoreciendo aún más el proceso de diagnóstico, un posible tratamiento o medicina y la vía hacia la recuperación de la salud.

Tipos de transaminasas

Como mencionamos anteriormente, las transaminasas que tienen una verdadera relevancia clínica y son las que se medirán en el respectivo análisis de sangre son:

Alanina aminotransferasa (ALT)

También conocida como glutamato-piruvato transaminasa (GPT) cuya función radica principalmente en la célula hepática, específicamente dentro del citoplasma.

Cuenta con una vida media en sangre de unas 18 horas aproximadamente y se encarga de transferir un grupo amino del aminoácido alanina al ácido cetoglutárico, para formar el piruvato y el glutamato a través de una reacción reversible.

Aspartato aminotransferasa (AST)

Conocida también como glutamato-oxalacetato transaminasa (GOT), la cual cumple sus funciones también en el interior de la célula, pero no solo hepática, sino cardiaca, musculo-esquelética e incluso cerebral, tanto en la mitocondria como en el citoplasma.

Transfiere el grupo amino desde el aspartato hasta el oxoglutarato para producir oxaloacetato y glutamato, utilizando el piridoxal fosfato como ayudante. Su vida media es más extensa que la ALT, pudiendo llegar hasta unas 48 horas libre en sangre.

Ambas enzimas son muy importantes, pero su interpretación puede ser distinta, ya que la ALT-GTP es mucho más específica para daños hepáticos, ya que ese es su principal sitio de trabajo, mientras que la AST-GOT puede indicar enfermedades cardiacas o miopatías, no solo hepatopatías.

¿Cuándo realizar un examen para las transaminasas?

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Esta prueba puede realizarse de forma rutinaria, en caso de que usted posea distintos factores de riesgo, ya sean familiares o individuales tales como:

  • Enfermedad hepática previa, para poder llevar un control de la enfermedad, como hepatitis B.
  • Antecedentes familiares como tumores o cáncer de hígado.
  • Un alto consumo de alcohol y hepatopatía alcohólica como consecuencia.
  • Obesidad.
  • Patologías de base como diabetes.
  • El uso constante de ciertos medicamentos, que sean tóxicos para el hígado.

Es muy probable que, si usted consume alcohol de forma regular o se encuentra en control por su problema de alcoholismo, su médico le prescriba este examen sin la existencia de síntomas previos. Esto será porque el alcohol es uno de los principales causantes de daños prematuros en el sistema hepatico.

Síntomas y signos

Además, si usted posee síntomas en las últimas semanas, tales como:

  • Pérdida de apetito y de peso.
  • Fatigabilidad y cansancio ante pequeños esfuerzos.
  • Prurito o picazón corporal generalizada.
  • Dolor en el abdomen, sobre todo en el cuadrante superior derecho, donde se encuentra el hígado.
  • Coloración amarillenta de piel y mucosas, conocida como ictericia.

Las manifestaciones descritas anteriormente pueden alertar a su médico de una posible injuria o enfermedad hepática, por tanto, la analítica de los niveles en sangre de transaminasas serán un paso crucial para el diagnóstico.

Por esto es imprescindible que, ante cualquier molestia, acuda a su médico de confianza, ya que solo él podrá hacer una correcta valoración de su estado.

¿Esta prueba trae complicaciones?

Para realizar esta prueba no es necesario ningún tipo de preparación y es un proceso muy sencillo, ya que solo con un pequeño pinchazo en una vena periférica, con ayuda de una aguja o jeringa, se toma una muestra de sangre que posteriormente será analizada.

Como ve, es un proceso que no dura más de 5 minutos en total y no trae complicaciones graves, como máximo es una pequeña molestia transitoria producida por el pinchazo y un pequeño moretón indoloro después, aunque esto último ocurre en la minoría de los casos. Sienta seguridad de que no hay nada de qué preocuparse.

Valores normales

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Ahora bien, una vez que se obtienen los resultados deben ser interpretados de forma obligatoria por un profesional de salud, ya que existen algunos factores a tomar en cuenta que no se encuentran al alcance del paciente. Sin embargo, como forma de orientación debe saber que los valores normales son los siguientes:

ALT-GTP

En hombres: 10 a 40 unidades por litro de sangre.

En mujeres: 7 a 35 unidades por litro sanguíneo.

AST-GOT

En hombres: 8 a 40 unidades por litro de sangre.

En mujeres: 6 a 34 unidades por litro sanguíneo.

Aunque los valores pueden variar levemente dependiendo del sexo, grupo etario y el laboratorio, lo importante es que se encuentren menores a 40 unidades por litro.

Transaminasas altas, ¿Por qué se elevan?

Cuando los niveles de alguna de las dos transaminasas antes descritas o ambas, se encuentran por encima de 40 U/L hablamos de hipertransaminemia, es decir, altos niveles de transaminasas en suero sanguíneo.

Esto puede deberse a distintos factores y enfermedades, incluso dependiendo del tipo de enzima elevada predominante puede inclinar a cierto diagnóstico. Por ejemplo: La ALT puede indicar la existencia de algún daño hepático o enfermedad que lo esté generando, mientras que la AST puede ser más inespecífico e incluso indicarme la presencia de un infarto al miocardio.

Lo importante saber es que estas enzimas se elevan en la mayoría de los casos porque hay una situación que está afectando el correcto funcionamiento hepatico y se debe buscar la causa, para eso tal vez sea necesario realizar más pruebas con un especialista.

Enfermedades relacionadas con transaminasas altas

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Algunas enfermedades que pueden encontrarse relacionadas con el aumento de las transaminasas son:

  • La hepatitis B, C o D.
  • Presencia de cirrosis hepática, ya por una afectación progresiva del hígado.
  • Alto consumo de alcohol o alcoholismo, que genera hepatopatía alcohólica.
  • Algunos problemas cardíacos, como infarto al miocardio.
  • Por muerte del tejido del higado (necrosis).
  • Debido a una acumulación de grasa en el hígado, que dificulta su funcionamiento conocida como esteatosis hepática o hígado graso.
  • Inflamación del páncreas (pancreatitis) y otras patologías como litiasis biliar.
  • La aparición de tumor o cáncer en el hígado o metástasis.
  • Mononucleosis.
  • La enfermedad de Wilson donde ocurre una alteración en el metabolismo del cobre.
  • Por hemocromatosis.

Principales fármacos relacionados con transaminasas elevadas

Algunos fármacos en su proceso de metabolización y excreción del organismo, deben pasar por el hígado, lo que puede provocar una lesión aguda o progresiva del mismo. Algunos de estos medicamentos son:

  • El conocido paracetamol, que es muy utilizado.
  • Antiinflamatorios no esteroideos.
  • Isoniazida.
  • Sulfamidas.
  • Metildopa.
  • Ketoconazol.
  • Verapamilo.

Por esta razón, aquellos pacientes que necesiten tomar estos medicamentos por largo tiempo deben tener un control periódico de sus enzimas hepáticas y su funcionamiento.

Factores que pueden modificar las transaminasas sin existir daño hepático

No todos los valores elevados son indicativos de daño o enfermedad hepática, también hay algunas situaciones que pueden alterarlos, tales como:

  • El momento del día en que se realizó la extracción de la muestra sanguínea.
  • La realización de ejercicio poco antes de la toma de muestra.
  • El índice de masa corporal que maneje el paciente, ya que no es igual una persona que se encuentra en forma a aquellos que son sedentarios.
  • La ingestión de pocos alimentos y una dieta deficiente.
  • Afectación muscular, como alguna herida previa.
  • La presencia de anemias, como la hemolítica que produce ruptura de eritrocitos y la salida de las AST que se encuentran contenidos ahí.

Causas de transaminasas bajas

Generalmente, los niveles de transaminasas por debajo de lo normal no suelen suponer un problema tan grave, a veces puede ser debido a problemas en el manejo de la muestra o por algunas deficiencias nutricionales. Pero puede indicar enfermedades intestinales como la de Crohn o Whipple.

 

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